martes, 17 de febrero de 2026

EL RAID SLOT

El todoterreno en el slot no nace como una disciplina cerrada.

Nace como una inquietud. Como una búsqueda.

Surge del intento de trasladar al carril algo más que velocidad: la tracción total, la suspensión, el control sobre terrenos irregulares. Una forma de conducir donde la técnica pesa más que el cronómetro.


El primer gran precedente aparece en España, a mediados de los años ochenta.

Scalextric presenta la serie STS, alrededor de 1985.

Fue una propuesta radical para su tiempo.


Tracción a las cuatro ruedas, motor colocado en diagonal dentro de un chasis común, transmisión a ambos ejes y un largo brazo basculante que mantenía la guía en contacto incluso en las zonas más irregulares.

No eran coches pensados para correr.

Eran coches pensados para superar obstáculos.

Relación de transmisión corta, más fuerza que velocidad, centro de gravedad bajo como parte del concepto. Incluso la escala se alejaba del 1:32 tradicional, aproximándose al 1:43. Modelos como el Nissan Patrol, el Land Rover o el Peugeot 205 T16 reforzaban esa idea de aventura, ampliada con remolques y accesorios específicos.



Las pistas también rompían con lo establecido.

En color arena, simulaban caminos de tierra con rodadas, desniveles y obstáculos. Puentes colgantes, rampas, saltos. Cada tramo exigía planificación y precisión.


Incluso los mandos incorporaban una palanca para invertir la polaridad y permitir la marcha atrás. Un detalle poco habitual en el slot, pero fundamental para tomar impulso y afrontar los obstáculos.



La filosofía era clara: mantener el coche en pista, gestionar la tracción, leer el terreno.

Un planteamiento innovador que se mantuvo hasta 1989, quizá demasiado adelantado a su tiempo.


A comienzos de los noventa llegó una segunda etapa.

En 1991 apareció Scalextric TT.

Esta vez, la clave fue la integración. Las pistas, con un relieve empedrado, eran compatibles con el sistema tradicional. Los coches, todoterrenos de tracción total como el Peugeot 405 T16, Nissan Patrol o Buggy, podían rodar en circuitos estándar sin necesidad de mandos específicos.



Eran más sencillos técnicamente que los STS, pero mucho más accesibles.

La escala se normalizó, el comportamiento se acercó al slot convencional, aunque conservando mayor altura, tracción y tolerancia al deslizamiento.


El Raid Slot empezaba a consolidarse.


Otras marcas recogieron el testigo.

Ninco vio el potencial y desarrolló su gama Ninco TT. Sus coches eran más ligeros y rápidos, al prescindir de reductora. Apostaron por un raid más veloz, aunque con limitaciones en obstáculos grandes debido a su guía más corta. Esto obligó incluso a adaptar algunos tramos en competición. Modelos como el Mitsubishi Pajero, el Touareg o el Ford Truck acabaron formando una categoría propia dentro del Raid Slot competitivo.


Más tarde, Avant Slot aportó una visión centrada en el realismo y la precisión mecánica.

Chasis estudiados, mecánicas refinadas y un alto nivel de detalle. El Mitsubishi Evo fue uno de sus referentes, pero sus camiones marcaron un punto de inflexión en la especialidad. Incluso se atrevieron con un Quad, ampliando aún más el concepto.


Power Slot también contribuyó a la evolución con modelos menos sofisticados en acabado, pero importantes por abrir el abanico con vehículos inéditos hasta entonces, como el Hummer en distintas variantes.


A medida que la disciplina crecía, surgió una nueva etapa: la artesanal.

Chasis fabricados en metal, plástico, fibra o soluciones mixtas, concebidos específicamente para raid. Se priorizaban parámetros distintos al slot de velocidad: mayor altura libre al suelo, flexibilidad estructural, basculación controlada y una distribución de pesos pensada para maximizar la tracción en superficies irregulares.

El coche dejaba de ser un producto cerrado.

Se convertía en una máquina ajustable.


Regulación de ejes, soportes de motor intercambiables, distintas relaciones de transmisión, sistemas de basculación adaptables a cada tramo. La puesta a punto pasaba a ser tan importante como la conducción.

En este contexto, propuestas como Mitoos adquieren especial relevancia.

Mitoos recoge muchas de las soluciones nacidas en el entorno artesanal y las traslada a plataformas más estandarizadas, manteniendo el enfoque técnico. Sus chasis modulares permiten múltiples configuraciones, adaptando el comportamiento del coche a distintos terrenos y reglamentos.


Actúa como puente entre la experimentación casera y la producción especializada.

Consolida una forma de entender el Raid Slot donde el control, la tracción y la puesta a punto son la esencia.

Desde los experimentos pioneros del STS, pasando por la consolidación del TT y la evolución técnica posterior, la historia del Raid Slot es una historia de adaptación constante.

Si miramos atrás con calma, el Dakar y el Raid Slot han recorrido caminos sorprendentemente parecidos.

Ambos nacieron como una aventura.

No se trataba solo de ganar, sino de llegar.

Con el tiempo llegaron las grandes marcas, la tecnología y los reglamentos. La competición cambió. Pero aquí los caminos se separan.

En el Dakar real, los pilotos amateurs fueron desapareciendo.

En el slot ocurrió lo contrario.

Fueron los aficionados, los chasis artesanales y las ideas nacidas en casa quienes empujaron al Raid a evolucionar. La industria no creó el Raid Slot. Respondió a él.


Y quizá por eso conserva algo único.

Ese espíritu de aventura, creatividad y pasión que hizo grande al Dakar cuando todo empezó.

Una disciplina donde la velocidad es solo una variable más…

y donde la diferencia la marcan el control, la técnica y la capacidad de superar el terreno.

lunes, 16 de febrero de 2026

Volvo 850 Estate - BTCC 1994 - Rickard Rydell

A comienzos de los 90, Volvo renovó su gama con el 850, una berlina pensada para competir con BMW y Audi. Este modelo supuso un salto en diseño y tecnología: nueva plataforma, motor delantero con tracción al mismo eje, motores de cinco cilindros en línea y, por supuesto, seguridad de primera, como demostraban sus pruebas EuroNCAP.


Aun así, a Volvo le faltaba algo para rivalizar con los germanos: un toque de garra y deportividad. El diseño de Jan Wilsgaard era elegante y proporcionado, pero necesitaban que el público viera a Volvo como algo más que seguro y fiable. La solución llegó con las carreras.

En 1994, Volvo y el preparador inglés TWR adaptaron el 850 al Campeonato Británico de Turismos (BTCC). La temporada comenzó en el Autódromo de Thruxton y allí estaban los Volvo de Ryder y Lammers. El motor alcanzó los 280 CV, pero lo más llamativo fue la elección de la carrocería ranchera. Oficialmente se habló de aerodinámica, pero la verdadera razón era la publicidad: un familiar en plena pista generaba una imagen inolvidable. Y funcionó: aunque los resultados deportivos no fueron espectaculares, el efecto mediático sí lo fue, allanando el camino para el 850 T-5R y convirtiendo al Volvo Estate en un icono deportivo junto al Audi RS Avant.


Acabaron el Campeonato juntos, en el puesto 14° y 15°, justo al revés de sus dorsales.

Así, Volvo demostró que no siempre hace falta ganar carreras para ganar notoriedad. Con un poco de ingenio, buen diseño y una idea atrevida, lograron mucho gastando relativamente poco.


El Coche de Slot.


Es una de las últimas incorporaciones al mercado de Superslot. La marca inglesa lo está haciendo muy bien últimamente con coches exclusivos y con muy buen acabado y el Volvo 850 Estate - BTCC 1994 - Rickard Rydell con Ref. H4597 no iba a ser una excepción.

Un coche muy esperado.


https://youtube.com/shorts/WY-rmizTt2s?si=A4ks5JajyjzBEe2K

ESSO - EQUIPO GRIFONE

En el mundo de los rallyes de los años 80 todo el protagonismo se lo llevaban los monstruosos Grupo B. Pero detrás de aquellos coches salvajes, como el Lancia Delta S4 del equipo Grifone, había héroes silenciosos. Uno de ellos, aunque parezca mentira, era una furgoneta: la Fiat 242 fase 2 de asistencia del Grifone Esso en 1986.


A simple vista no tenía nada de espectacular. Era una furgoneta cuadrada, práctica y sin florituras. Pero en los parques de asistencia era tan importante como el propio coche de carreras. Mientras Fabrizio Tabaton volaba hacia el título europeo de 1986, la 242 esperaba cargada hasta arriba de herramientas, ruedas de repuesto, piezas mecánicas y todo lo necesario para devolver a la vida al S4 en tiempo récord.


La Fiat 242 fase 2 era una evolución del modelo lanzado en los años 70. Montaba motores diésel o gasolina de cuatro cilindros —muy habituales los 2.0 diésel atmosféricos—, tracción delantera y cambio manual. No era rápida, pero sí robusta y fácil de reparar, justo lo que un equipo necesitaba cuando recorría miles de kilómetros de tramo en tramo por Europa. Su gran virtud era el espacio: amplia zona de carga, acceso cómodo y una mecánica sencilla que aguantaba jornadas maratonianas.




Decorada con los colores y logotipos de Grifone Esso, la furgoneta se convirtió en parte inseparable del paisaje de aquella temporada. No salía en las clasificaciones, no subía al podio y nadie le dedicaba titulares… pero sin ella, probablemente, muchos rallyes no habrían terminado igual.



El coche de Slot.


Hoy, no sale de la vitrina el Lancia Delta S4, hoy nos lo traen.



Con la propuesta semanal de Slotbook aprovecho para enseñaros una de mis últimas adquisiciones, la Fiat 242 Fase 2 del equipo Grifone de Avant Slot referencia RSV2102.


Como no podía ser de otra manera arrastra un remolque cargado con un Lancia Delta S4 con el que el piloto Fabrizio Tabaton, acompañado por Luciano Tedeschini, se hizo con el Campeonato de Europa de Rallyes la temporada de 1986. La unidad es de la marca Scalextric con referencia 6378 y recrea el coche del 34º Rally Costa Brava donde el piloto se hizo con la victoria.

Temporada F1 2001 (BMW VS. Mercedes-Benz)

 BMW VS. MERCEDES-BENZ


La temporada 2001 de Fórmula 1 confirmó el dominio incontestable de Scuderia Ferrari y de Michael Schumacher, pero también evidenció el creciente peso de las grandes marcas alemanas en la parrilla. En particular, Mercedes y BMW se consolidaron como protagonistas técnicas y deportivas de un campeonato que marcó el inicio de una nueva era.


Por el lado de Mercedes, su alianza con McLaren siguió siendo una referencia. El McLaren MP4-16, impulsado por el motor alemán Mercedes FO110K 3.0 V10, permitió a Mika Häkkinen y a David Coulthard pelear regularmente por podios y victorias. Coulthard mantuvo opciones al subcampeonato durante buena parte del año, mientras Häkkinen, aunque más irregular, firmó actuaciones brillantes como su victoria en Silverstone. La fiabilidad no siempre acompañó, pero el potencial estaba fuera de duda.


BMW, por su parte, vivió una temporada de afirmación junto a Williams. El potente motor bávaro BMW P80 3.0 V10 convirtió al FW23 en uno de los monoplazas más rápidos en recta. Ralf Schumacher logró su primera victoria en Fórmula 1 en Imola y repitió en Canadá y Alemania, mientras Juan Pablo Montoya deslumbró con poles y maniobras agresivas. Williams-BMW terminó el año como claro aspirante a romper la hegemonía roja.


Así, más allá del título decidido con antelación, 2001 dejó una certeza: el pulso tecnológico y deportivo entre Mercedes y BMW estaba llamado a marcar el rumbo de la Fórmula 1 en los años siguientes.


Los Coches de Slot:


Hoy hemos querido recrear algunos de los momentos de la temporada 2001 en el Circuito del Lagunilla Speed Arena sacando a pista alguno de los monoplazas que compitieron junto al McLaren MP4-16 y al Williams FW23 y que podéis ver, fugazmente, en las imágenes.



Ambos modelos son de la marca Scalextric.


El McLaren MP4-16 #3 referencia 6088 pilotado, como bien queda reflejado en los costados del coche debido a la ley antitabaco que se impuso en varios países, por Mika Hakinen con el que finalizó la temporada en 5° lugar de la clasificación.


El Williams FW23 #6, con referencia 6096, nos muestra el coche pilotado por Juan Pablo Montoya que se quedó justo detrás de Mika en la general.

EL RAID SLOT

El todoterreno en el slot no nace como una disciplina cerrada. Nace como una inquietud. Como una búsqueda. Surge del intento de trasladar al...